Esto es Anduva.

El Mirandés, un equipo de Segunda División B, está jugando las semifinales de la copa del Rey de fútbol. Esto es más o menos como si estuviera nominado al Nobel Juan Muñoz Martín, el autor de El pirata Garrapata, un libro, por cierto, fantástico. Es una sorpresa, un hecho histórico, un premio a aquellos que se dedican a la profesión por placer, por orgullo.

Lo que más me llamó la atención de esta historia es el grito de guerra que se escucha en Anduva, el modesto campo del Mirandés: “Esto es Anduva”, que parafrasea el famoso “This is Anfield”, referente al campo más mítico del fútbol británico, el campo del Liverpool.

En Anfield, un campo vetusto, sin las comodidades que pueden ofrecer hoy los campos modernos, los jugadores tienen que pasar por un pasillo estrecho para llegar al campo. En dicho pasillo deben bajar unas escaleras, puesto que una viga cruza su camino. En esa misma viga el equipo colocó una imagen de su escudo, con la Leyenda “This is Anfield”, un aviso para todos los jugadores de que entraban en un campo especial. Entraban a jugar a un césped mítico, al estadio del equipo con más Copas de Europa de Inglaterra, al equipo con más ligas hasta hace solo dos años. Ese cartel reflejaba el orgullo de pertenecer a un club que a cada hincha le hacía sentirse distinto. Y era una demostración de orgullo.

Es fácil sentirse orgulloso cuando tu equipo es campeón. Es fácil ver el lunes las camisetas del equipo que ganó el domingo su partido.

El Mirandés compite esta temporada en Segunda Divisón B. En su palmarés encontramos cuatro títulos de liga de Tercera División, y su estadio tiene cabida para 6.000 personas. Y ese campo es Anduva.

El orgullo de sentirse bien representado, nos hace propugnar a los cuatro vientos quienes somos, cómo nos llamamos, dónde vivimos. Y para sentirse orgulloso no es necesario ganar la Copa de Europa, o tener un estadio para 80.000 espectadores, el genuino orgullo es aquel que nos hace gritar a los cuatro vientos que este es mi estadio, que esto es Anduva.

El orgullo genuino nace dentro de nosotros, no viene del marketing o de lo que vemos en televisión. El verdadero orgullo es que el que te hace decir “aquí estoy yo, este soy yo”, aunque a nadie más le importe. Ese es el verdadero orgullo, el que te hace levantarte de la cama sonriendo, ilusionado, pensando que vas a pasar de camino al trabajo junto al campo de Anduva, que podrás echar una ojeada y recordar lo que pasó ayer o antes de ayer o la semana pasada.

El orgullo de alcanzar nuestras cotas, por modestas que puedan parecer, no es diferente a aquel que sienten los que acumulan grandes trofeos en su curriculum. Estoy seguro que nadie en Miranda cambiaría el sueño que están viviendo por tener un campo como Anfield. Estoy seguro que Juan Muñoz Seca prefiere tener el premio al “Autor más leído por los niños” que le concedieron en el año 1992 a tener una foto con el Rey de Suecia y una medalla con la efigie de Alfred Nobel. El Mirandés nos enseña que orgullo es una palabra preciosa. Y que Anduva es ahora mismo el reino del orgullo y la ilusión.

Vamos, Mirandés!

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