Heath Robinson y la facilidad para complicarse.

Heath Robinson fue un dibujante inglés nacido en 1872 que fue muy popular durante la I Guerra Mundial, de cuyo inicio se cumple este año el centenario.

HR publicó sus tiras humorísticas en muchas revistas y diarios, además de ilustrar numerosos libros de relatos para adultos y cuentos para niños.

Su nombre terminó siendo popular entre las tropas inglesas que combatieron en la Gran Guerra, pues lo asociaban a las máquinas supercomplejas que salían de la cabeza del bueno de Heath Robinson, como las que se ve en esta imagen.

Heath_Robinson_WWI

Aquellas máquinas eran ridículamente complejas. Y, sobre todo, eran ridículamente complejas para las tareas sencillas para las que habían sido diseñadas. ¡Dos cañones que se disparan simultáneamente para cascar una nuez! ¡Ruedas y engranajes para quitar la piel de una patata!

Heath Robinson complicaba el mundo innecesariamente. Configuraba los procesos más complejos para las tareas más sencillas. Y conseguía carcajadas allí donde el público leía sus ilustraciones.

Y.. no ocurre parecido con nosotros mismos? No complicamos aquellas cuestiones que deberían ser simples? no retorcemos nuestras cabezas y pensamientos buscando la tercera derivada? No debemos reírnos de los cálculos y tribulaciones por los que solemos hacer pasar a nuestras mentes para conseguir los más nimios resultados?

Y si lo hiciéramos todo más sencillo?

Lost & Found.

En unas pocas semanas estará disponible en edición papel “Lost & Found”, mi primera novelita. Adelantándose a esta edición, ya está disponible la edición para ebook.

Lost & Found va sobre las búsquedas, los puntos de partida confusos, los caminos hacia dentro y la magia de los encuentros. Es una novela musical ambientada en un lugar definitivamente remoto.

LOST

Si te gusta leer, conocer lugares nuevos y de vez en cuando te suena una canción en la cabeza, quizá pueda gustarte!

Para adquirir la versión ebook hay que visitar esta página: Publicaré un nuevo post cuando la versión en papel esté disponible.

Y… si te atreves a leerlo, por favor, no dejes de enviarme tus críticas o comentarios, a través de los comentarios del blog o del correo jorgeviejo.coaching@gmail.com. Todos serán bienvenidos!

Finally Found!

Los días raros de Van Gogh.

Van Gogh es uno de los pintores más valorados hoy en día. Sus cuadros se venden por millones de euros, y todo el mundo conoce su historia. Saben de su genio, de su barba pelirroja, y de la venda que llevaba en su oreja izquierda. Sus cuadros ocupan posiciones de prestigio en los museos de todo el mundo, la gente viaja a otros países solo para disfrutar durante unos minutos de sus pinturas.

Van Gogh era un genio, pero en su época no consiguió vender un solo cuadro. Nadie quiso comprar aquellas imágenes de campesinos durmiendo la siesta tras la siega, en la que se veían los trazos de las pinceladas. Qué era aquello? Y esa noche estrellada? Y esos girasoles en un jarrón? quien podría querer aquello, tan diferente de la moda de entonces?

Y sin embargo Vincent, el pelirrojo, siguió pintando. Siguió marcando los trazos de las pinceladas, siguió mostrando sobre el lienzo su genio, su manera de entender el arte. Siguió sin vender un cuadro, pero creando futuras obras maestras.

Pero Van Gogh también tenía sus días malos. Esos días en los que los trazos no salían, en el que la perspectiva no acababa de funcionar, en el que las ideas no fluían, en el que se sentía torpe incluso para poner nombre a un cuadro. Días en los que pintaba algo llamado “Naturaleza muerta con repollo y zuecos”:

Naturaleza-muerta-con-repollo-y-zuecos

Hay días en los que no sacamos todo nuestro talento. Hay días en los que estamos torpes en la definición, en la ejecución. Hay días raros, como decían Vetusta Morla. Hay días raros en los que echamos un borrón, aunque seamos el mejor escribiente. Hay días en los que Van Gogh hace una Naturaleza muerta de un repollo y unos zuecos. Y sin embargo nadie se atrevería a decir que Van Gogh no es un gran gran artista.

Hay días raros. Los días raros forman parte de nosotros, pero nosotros no somos los días raros.

El surrealismo.

En estos días se está exponiendo en la Fundación March, en Madrid, una muestra en la que se pueden ver los orígenes del Surrealismo. En ella se muestran piezas originales tan curiosas como esta del Siglo XVI, en la que se ve una ilustración que se ven los enemigos de Lutero, convertidos en animales.
enemigos

Todos entendemos bien qué es el surrealismo. Es el movimiento artístico mejor conocido, nos es fácil catalogar una obra como “surrealista” cuando tiene algún elemento excéntrico o chocante, cuando su contenido está entre la realidad y el sueño. Las metáforas mezcladas y las combinaciones incongruentes son sus símbolos. Siempre sorprende ver el teléfono langosta de Dalí, las fotografías de Man Ray o el cachorro gigante hecho de flores de Jeff Koons, que está frente al Guggenheim de Bilbao. El surrealismo tuvo su máximo esplendor a lo largo del siglo XX, aunque como vemos, sus orígenes están muy atrás en el tiempo.

telephone-langosta-dali

Es habitual preguntarse al observar este arte, en el que no es necesario demostrar tanto una gran habilidad técnica como una gran imaginación, de dónde provendrán dichas ideas, cómo el artista conseguirá sacar dichas ideas que parecen tan alejadas de nuestro mundo habitual.

Y… sin embargo, están ahí. Los artistas no hacen nada más que sacar las imágenes que tienen dentro, pero evitan cualquier reflexión “racional” sobre ellas. Si buscas utilidad, no compres un teléfono langosta. Si quieres buscarle un sentido a un perros jugando a las cartas… suerte! Los artistas olvidan los propios limites de la realidad, y por ello son capaces de colocar un bombín a una manzana.

Gracias a la capacidad de olvidarse de la realidad, los artistas surrealistas consiguen construir imágenes que nos hacen soñar, nos divierten, nos aturden. Gracias a evitar los límites de “lo que debería ser”, consiguen resultados extraordinarios, fuera de todo lo normal.

Consiguen que su arte sea el más reconocido por todo el público, precisamente porque todos entendemos el procedimiento. Todos hemos tenido ocasiones en las que hemos buscado escapar de lo racional, dar una salida original, divertida, excéntrica a los problemas que se nos han planteado, aunque muchas veces no lo hemos llevado a cabo. Por eso apreciamos el surrealismo, por su capacidad transgresora y atrevida.

Y… no sería bueno atreverse la próxima vez? No sería bueno lanzar ideas al vuelo, olvidarnos del filtro, ver el resultado en el lienzo?

Por cierto… esto no es un post.